Incluso cuando la ley alcanza donde puede, queda otro obstáculo: la información.
En ambos expedientes del capítulo anterior, Telegram estaba en el centro de la operación. En ambos, quedó fuera del proceso. La razón no cambió entre un caso y otro.
«Nosotros solicitamos información a Telegram y Telegram no la proporciona», dice la fiscal Marcela Toledo, subdirectora de la Unidad Especializada en Delitos Económicos, Medioambientales, Ciberdelitos y Lavados de Activos asociados (ULDDECO) de la Fiscalía Nacional. «Hemos hecho solicitudes a través de cooperación internacional o directamente a sus representantes o puntos de contacto. Ellos reciben el correo, pero no contestan».
No es una respuesta negativa. Es silencio. «No hay respuesta. No es que no sea negativa. No hay respuesta».
La PDI confirma el mismo patrón desde otro ángulo. «Con Meta, con Google, con WhatsApp, hay coordinaciones en realidad a diario», dice el comisario Jiménez. «Con Telegram, a veces entregan información, a veces no».
La diferencia no es menor: mientras las demás plataformas responden con agilidad, con Telegram la policia opera a través de una ruta más larga. «A raíz de la cooperación internacional le solicitamos a esos países que pidan la información que nosotros necesitamos. Es una vuelta un poco más larga».
Que el propietario de la plataforma, Pavel Durov, este siendo procesado en Francia también afecta: Telegram está obligada a colaborar con las autoridades en ciertos países, la mayoría pertenecientes de la Unión Europea.
La Fiscalía intentó llegar a Telegram a través de Argentina, donde la empresa sí entrega información en algunos casos. Tampoco funcionó. «Tienes que pensar que un mercado de 20 millones de personas no tiene mayor importancia para una empresa como Telegram. Distinto es Argentina, distinto es Brasil, México».
La diferencia con otras plataformas es nítida. «Cuando nosotros enfrentamos casos en los que hay otros proveedores de servicios involucrados, Google, Meta, son gigantes informáticos que entregan la información que las fiscalías en el mundo les piden. Telegram no».
Rufino Martínez matiza el punto: no todos los delitos reciben la misma reacción. En materias de mayor gravedad, la coordinación puede ser más rápida. En delitos económicos, «hay un retraso significativo». El silencio de Telegram tiene jerarquía. El fraude con tarjetas por 15.000 pesos no está en lo alto de esa lista.